domingo, 29 de noviembre de 2009

'Trash' funeral

Trash funeral (marzo 2009)

Ignacio no está reflexionando,
espera en una esquina del sofá con la mente en blanco,
será que no se acostumbra a lo aséptico de estos lugares,
será que lleva demasiado tiempo sentado,
la gente va llegando escalonadamente,
le dan el pésame a su prima,
se amontonan en el velatorio,
e Ignacio decide acercarse un rato al bar.
Cuando vuelve, su primo ha llegado,
le acompaña una asistenta dócil y cariñosa que también es su mujer,
solo se saludan, ya habían hablado de nada anoche,
luego se pierden entre el gentío, Ignacio se alivia,
empieza a estar harto de este compromiso,
se marcha de nuevo al bar, casi se le pasa la hora,
regresa a la carrera, y entra en la capilla con los rezagados.

Empieza la ceremonia, y ve que no puede,
que si se sienta, su hígado no se lo va a perdonar,
así que permanece de pie entre las últimas filas de la sala,
delante tiene bustos planchados que le dan la espalda,
el sacerdote hace como si nada, salvo por alguna mirada,
ve a un hombre encogido y de frágil iniciativa,
las rodillas, de metacrilato; los sentidos, pura arcilla,
y, quien más quien menos, el resto se ha hecho cargo de la situación.
La tos y el carraspeo ya no hacen de puente sobre el silencio,
el ambiente se ha llenado de Brummel,
Ignacio quiere otro coñac,
observa el féretro ocupado,
observa los lirios y a la violinista,
y afronta que su vida ya es acostumbrarse a la muerte,
pero no le parece gran cosa, y desearía estar en el bar.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Esto es devoción

Esto es devoción (febrero - noviembre 2009)

Se acercó cuando estaba sentado en el suelo, solo para poder decir que una vez me tuvo a sus pies,
intentó mantener una conversación que yo solo hice fluir por momentos,
señaló hacia un grupo de gente, y ella no miraba, pero no estaba de espaldas,
fuimos, hablamos, los fotogramas salían por mis orejas,
me juré olvidarlo del todo, como siempre que me es imposible.
Dos meses más siguió acompañándome a algunos sitios,
"sabes? cuando hay química, las personas somos un cero a la izquierda,
solamente hacemos encajar las piezas"
,
acertó a decir con intenciones equivocadas,
ella, que recién había llegado, se acercó a saludarnos,
me fijé en los sarpullidos por el borde de sus labios,
dije: "quizás deberías decirle a tu novio que se lave la boca más a menudo",
su reacción: "¿tú eres tonto o te pasa algo?",
y pensé: "(por qué diré lo que pienso?,
y más con lo encantadora que es, la amo!)"
.

Sentada justo de espaldas junto a la puerta del café,
el sitio ideal para encontrarse a la gente cuando se tienen que marchar,
a mi me reclamó a viva voz,
y ya le dio otro ataque de hipo al corazón.
Me explicó que los vicios de la podedumbre pueden con los lastres de la dignidad,
que los criminales siempre responden con más rapidez,
un gato durmiendo en la jaula del canario,
y si pierdes hoy, mañana van a hacer trizas de ti.
No pude evitar agarrarla con la mirada,
ella me hizo una llave con la suya,
me disculpé sin saber por qué,
ella dudó, para el final, responder:
"hay algo que has de entender,
hay cosas de las que no conviene hablar, y otras que no has de saber"

y yo: "(guau, qué frase! la amo!)".

Desorientado entre turistas de una isla nocturna de placer,
ella vino al rescate escoltada por un desconocido,
estaba constipado, y parecía sentirse fuera de lugar,
volví a mi cerveza, y él a su pañuelo,
me escondí, les espié en lo alto, bajo un arco, junto a unos descamisados,
eran gramos de sosiego en un manjar humeante,
dos sombras que se fundieron en el horizonte,
la descongestión era imparable,
sus besos, más dulces que nunca.
A la salida, dormía con los ojos abiertos y asintiendo mientras ella y el mocoso seguían a lo suyo,
el alba avanzaba por el este, y amenazaba con derrotarnos,
me llamó por mi nombre, atendí como si nada,
y ella: "te gusto, ¿verdad?",
y yo: "(toca ser valiente) sí",
y ella: "ves? se enamoran de mi, no pueden evitarlo!",
yo ofendido, pero en realidad: "(guau, qué perra! la amo!)".

Y si hablo de mí, hablo de lo que puedo contar,
que el cinismo no es postura, es sentido común,
conocí a un señor en mi interior que me explica cosas que nadie más me explica,
y no deseo morir, solo me da igual.
No sé si digo más en castellano o catalan, pero miento en ambos idiomas,
lo peor de despreciaros es que también necesito compañía,
y no diría que el aspecto es un aspecto que me la trae al pairo,
pero mis prioridades son tan inabarcables que no hay manera de tenerlo en cuenta.
Esgrime que ser tan cerebral es no saber vivir,
respondo que ser espontáneo es actuar basándose en los propios prejuicios,
acude a la ciencia y a los malos augurios respecto a la salud,
me escudo en que eso es fantástico bajo mi punto de vista,
deseo que no termine preguntando si hay algo que valga la pena,
y me pregunta: "entonces, ¿qué te parezca que valga la pena?"
y yo: "tú, antes de preguntarme esto".